Opinión | Sustentabilidad que se implementa: el desafío productivo del sur de Chile
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Por Ximena Ruz Espejo
Directora ejecutiva Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático
Hablar de sustentabilidad en el sur de Chile exige ir más allá de los diagnósticos. En La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos conviven actividades productivas estratégicas para el país, una alta riqueza natural, desafíos crecientes asociados al cambio climático y una ciudadanía cada vez más atenta a cómo se produce, se invierte y se cuidan los recursos.
Por eso, la pregunta ya no es si debemos avanzar hacia una economía más sostenible. La pregunta es cómo lo hacemos de maneraconcreta,medible ycompatiblecon eldesarrollode sectores que generan empleo, identidad y valor para las regiones.
Desde la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de Corfo hemos visto que este desafío se vuelve real cuando pasa de las declaraciones a la implementación. Para eso se requieren instrumentos capaces de reunir a empresas, gremios, instituciones públicas y actores técnicos en torno ametas comunes, con plazos, seguimiento y verificación de resultados.
Ese es precisamente el rol de los Acuerdos de Producción Limpia (APL): instrumento voluntario de articulación público-privada que permite a los sectores productivos avanzar con metas concretas en eficiencia, innovación y mejora de procesos. A través de estos acuerdos, las empresas pueden reducir costos, anticiparse al cumplimiento normativo y a nuevas exigencias, fortalecer su competitividad y mejorar su relación con el entorno, siempre sobre la base de compromisos verificables y evaluables.
Actualmente, contamos con 10 APL vigentes en La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, asociados a sectores estratégicos para el sur de Chile, como turismo, agricultura,industrialáctea, bosque nativo, construcción, actividadmarítimo-portuaria,mitilicultura y salmonicultura. Esta diversidad muestra que la sustentabilidad productiva no pertenece a un solo rubro ni responde a una fórmula única: cada acuerdo se construye desde la realidad de quienes producen y desde los desafíos específicos de cada actividad.
El sur de Chile tiene una gran oportunidad: demostrar que el desarrollo productivo y el cuidado ambiental no son caminos opuestos. Esto es especialmenteimportante en un contexto donde las empresas enfrentan mayores presiones regulatorias, comerciales y reputacionales. Hoy no basta con decir que una actividad es sostenible. Es necesario demostrarlo con información, avances verificables y resultados que puedan ser evaluados por terceros. La confianza se construye con evidencia.
Los APL han demostrado ser una herramienta eficaz para ordenar ese proceso. No reemplazanla regulación nila responsabilidad individual de cada empresa, pero sí permiten acelerar cambios colectivos que muchas veces serían difíciles de abordar de manera aislada. Cuando un sector completo se organiza, comparte aprendizajes y avanza bajo un mismo estándar, el impacto es mayor.
En regiones como La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, esa lógica cobra especial sentido. Aquí existen sectores productivos con fuerte arraigo local, cadenas de valor relevantes y desafíos ambientales que requieren respuestas coordinadas. El turismo, la agricultura, la construcción, la acuicultura, el sector portuario y las actividades vinculadas al bosque nativo tienen mucho que aportar a una agenda de sostenibilidad productiva si cuentan con herramientas adecuadas para avanzar.
El desafío no es detener el desarrollo, sino hacerlo mejor. Producir mejor significa usar los recursos conmayor eficiencia, reducir pérdidas, incorporar innovación, gestionar riesgosclimáticos, fortalecer capacidades y generar valor con una mirada de largo plazo.
La sostenibilidad que Chile necesita no puede quedarse solo en el discurso.Tiene que llegar a las empresas, a los gremios, a las cadenas productivas y a las decisiones cotidianas de gestión. Tiene que traducirse en acciones posibles, medibles y útiles.
El sur de Chile ya está mostrando que ese camino es posible. Ahora el desafío es escalarlo, sostenerlo y convertirlo en una ventaja para sus sectores productivos y para el país.
